El error más común con los comestibles de cannabis.
Vivimos en la era de la inmediatez, pero el cuerpo humano y el cannabis tienen sus propios tiempos. Si eres de los que prefiere consumir cannabis en su versión ingerida ya sean gomitas, brownies, galletas o aceites sublinguales es muy probable que hayas caído (o hayas estado a punto de caer) en el error más clásico de todos.
Pasan 20 minutos, miras el reloj, te sientes exactamente igual y piensas: "Esto no hace nada, me voy a comer otra mitad".
¡Detente ahí! Que no te haya pegado en 20 minutos no significa que no sirva. Significa que tu sistema digestivo está haciendo su trabajo. Duplicar la dosis por impaciencia es la receta perfecta para un mal viaje.
¿Por qué tarda tanto en hacer efecto el cannabis ingerido?
Cuando fumas o vapeas cannabis, los cannabinoides (como el THC) van directo a tus pulmones y de ahí al cerebro en cuestión de minutos. Pero cuando lo ingieres, la ruta es completamente diferente y mucho más larga:
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El viaje digestivo: El cannabis debe pasar por tu estómago y llegar al intestino delgado para ser absorbido.
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La transformación en el hígado: Aquí está el gran secreto. El hígado procesa el Delta-9-THC y lo convierte en 11-hydroxy-THC. Este metabolito es mucho más potente y cruza la barrera hematoencefálica con mayor facilidad.
En resumen: El cannabis ingerido tarda más en hacer efecto (entre 45 y 90 minutos, e incluso hasta 2 horas si comiste algo pesado antes), pero cuando llega, el efecto es más intenso y prolongado que cuando se fuma.
La trampa de los 20 minutos: ¿Qué pasa si te desesperas?
Si te comes otra dosis a los 20 minutos porque "no sentiste nada", lo que estás haciendo es acumular THC en tu sistema.
Cuando la primera dosis finalmente termine de procesarse en el hígado, se juntará con la segunda. El resultado no será el doble de diversión; lo más probable es que experimentes una sobreestimulación: pálida (bajada de presión), ansiedad, paranoia o simplemente un viaje tan pesado que solo querrás dormir.
Reglas de oro para consumir cannabis ingerido
Para disfrutar la experiencia y no terminar jurando que "no lo vuelves a hacer", sigue estas reglas básicas:
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Empieza bajo y ve despacio (Start low and go slow): Si eres principiante, una dosis de 2.5 mg a 5 mg de THC es más que suficiente.
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La regla de las 2 horas: No vuelvas a consumir nada hasta que hayan pasado al menos dos horas desde la primera dosis.
- Monitorea tu estómago: Si consumes cannabis con el estómago vacío, pegará más rápido pero puede ser más agresivo. Si acabas de tener una comida pesada, puede tardar hasta dos horas en activarse.
La próxima vez que mires el reloj a los 20 minutos, relájate, ponte música o una película y dale tiempo a tu cuerpo. En el mundo del cannabis, la paciencia se premia con una buena experiencia.






