Curiosidades y entretenimiento
¿Por qué el cannabis puede darte “monchis”? La ciencia detrás del antojo
Todo empieza de forma bastante inocente.
Vas a la cocina por agua.
Abres el refrigerador.
No necesitas nada.
Pero cinco minutos después estás considerando seriamente si unas papas, chocolate, cereal y una quesadilla pueden formar parte de la misma cena.
Felicidades: probablemente llegaron los monchis. 😂
El aumento del apetito después de consumir cannabis es uno de sus efectos más conocidos.
Pero la pregunta interesante es:
¿por qué ocurre?
¿Realmente tienes más hambre? ¿La comida sabe mejor? ¿Tu cerebro simplemente decidió que esas galletas son ahora el alimento más importante del planeta?
Resulta que hay un poco de todo eso.
Primero: los “monchis” sí son algo real
No es solamente un cliché de películas.
El cannabis, y particularmente el THC, puede aumentar de manera aguda el apetito y el consumo de alimentos en algunas personas.
Este efecto se ha observado durante décadas en estudios experimentales con humanos y animales.
Incluso investigaciones recientes han encontrado que después del consumo de cannabis las personas pueden mostrar mayor motivación por conseguir comida y comenzar a comer más rápidamente.
Así que esa repentina fascinación por el cajón de las botanas tiene una explicación biológica.
Y buena parte de ella empieza en algo llamado:
sistema endocannabinoide.
Tu cuerpo ya tiene un sistema relacionado con los cannabinoides
Aunque su nombre suene como algo exclusivo del cannabis, el sistema endocannabinoide forma parte naturalmente del cuerpo humano.
Participa en diferentes procesos fisiológicos y utiliza moléculas producidas por nuestro propio organismo, conocidas como endocannabinoides.
También existen receptores a los que estas moléculas pueden unirse.
Uno de los más importantes para esta historia es el receptor:
CB1.
Estos receptores están presentes en diferentes regiones del cerebro relacionadas, entre otras cosas, con el apetito, la recompensa y la motivación por comer.
¿Y quién también puede interactuar con esos receptores?
El THC.
El THC puede meterle mano al botón del apetito
El THC puede activar receptores CB1 y modificar diferentes circuitos relacionados con la alimentación.
Eso ayuda a explicar por qué después del consumo algunas personas experimentan:
- mayor sensación de hambre,
- más interés por la comida,
- más ganas de comer entre comidas,
- y una mayor recompensa al consumir ciertos alimentos.
Pero aquí viene una parte especialmente interesante:
los monchis no parecen ser simplemente “tener el estómago vacío”.
También importa cuánto deseas la comida y qué tan atractiva te parece en ese momento.
Tu cerebro puede empezar a decir: “eso se ve increíble”
En un estudio controlado con adultos sanos, los investigadores mostraron imágenes de diferentes alimentos después de administrar THC o placebo.
Después del THC, los participantes reportaron mayor deseo y agrado hacia imágenes de alimentos altos en calorías.
Y no se quedó solamente en mirar fotos.
Cuando tuvieron acceso a un batido de chocolate, también consumieron una mayor cantidad después del THC.
Esto sugiere que parte de los monchis puede tener que ver con el sistema de recompensa:
la comida simplemente puede volverse mucho más interesante.
De repente esas papas que llevaban una semana olvidadas en la alacena tienen presencia cinematográfica.
¿Por qué solemos querer botanas y no una ensalada?
Aquí también aparece el concepto de comida altamente palatable.
Son alimentos diseñados o naturalmente capaces de generar una experiencia sensorial especialmente atractiva: sabores intensos, dulces, grasas, sal, texturas crujientes o combinaciones de varios de ellos.
Estudios clásicos en humanos observaron que el cannabis podía aumentar especialmente el consumo de botanas y alimentos altamente agradables.
En uno de ellos, el incremento de calorías se explicó principalmente por más ocasiones de snack entre comidas.
Eso encaja bastante bien con la experiencia típica de los monchis.
No siempre piensas:
“Necesito una comida nutricionalmente completa de tres tiempos”.
Muchas veces piensas:
“Necesito algo crujiente AHORA.” 😭
¿También puede cambiar cómo huele o sabe la comida?
Aquí tenemos que ser un poco más cuidadosos.
Existe evidencia de que el sistema endocannabinoide puede relacionarse con el procesamiento de los olores y con la manera en que estos influyen en la alimentación.
En estudios con animales, la activación de receptores CB1 ha aumentado la sensibilidad a ciertos olores y el consumo de comida.
También existen estudios pequeños en humanos que han observado cambios en la percepción del sabor y el aroma después de THC en contextos médicos específicos.
Pero todavía no podemos convertir esto en una regla universal como:
“El cannabis hace que todos tus sentidos del gusto y olfato sean automáticamente más fuertes.”
La evidencia es más compleja.
Lo que sí sabemos es que el THC puede afectar diferentes mecanismos relacionados con apetito, recompensa y motivación por comer.
Y juntos pueden hacer que la comida se sienta bastante más atractiva.
Entonces... ¿los monchis están en el estómago o en el cerebro?
La respuesta incómodamente científica es:
en varios lugares al mismo tiempo.
El apetito humano no depende de un solo interruptor.
Intervienen:
- el cerebro,
- el sistema digestivo,
- hormonas relacionadas con hambre y saciedad,
- receptores cannabinoides,
- señales sensoriales,
- y los circuitos de recompensa.
Por eso reducir todo a “el THC te da hambre” explica el resultado, pero no toda la película.
Los monchis parecen involucrar tanto las ganas de comer como lo gratificante que puede sentirse hacerlo.
¿A todo el mundo le dan monchis?
No.
Y esto es importante.
Que el aumento del apetito sea un efecto conocido del THC no significa que absolutamente todas las personas lo vayan a experimentar cada vez.
La respuesta al cannabis puede variar dependiendo de factores como:
- la persona,
- la cantidad consumida,
- la frecuencia de consumo,
- el producto y su composición,
- el momento del día,
- si ya habías comido,
- y otras diferencias individuales.
Así que mientras una persona está construyendo un sándwich de dimensiones arquitectónicas...
otra puede estar perfectamente tranquila sin pensar en comida.
Ambas respuestas pueden ocurrir.
¿Tener monchis significa necesariamente subir de peso?
No podemos hacer esa conclusión directamente.
Una cosa es que el cannabis pueda aumentar temporalmente el apetito o la cantidad de comida consumida durante una experiencia concreta.
Otra muy diferente es predecir qué ocurrirá con el peso corporal de una persona a largo plazo.
El peso depende de una enorme cantidad de factores relacionados con alimentación, actividad física, metabolismo, hábitos, salud y estilo de vida.
Además, los estudios sobre consumo habitual de cannabis, alimentación y peso han encontrado resultados complejos que no permiten resumirlo simplemente como:
“cannabis = comer más = subir de peso”.
El cuerpo humano nunca desperdicia una oportunidad de hacer las cosas más complicadas. 😂
¿Se pueden planear los monchis?
Si sabes que normalmente te aumenta el apetito, preparar algo antes puede evitar que dentro de una hora estés mirando una botella de salsa y preguntándote si cuenta como cena.
Puedes tener disponibles:
- agua o alguna bebida sin alcohol,
- fruta,
- botanas en porciones individuales,
- algo dulce,
- algo salado,
- o simplemente una comida que ya tenías planeada.
También puede ayudarte servir una cantidad determinada en lugar de sentarte directamente con una bolsa enorme enfrente.
No porque los monchis sean algo malo.
Sino porque cuando todo parece delicioso, tu capacidad para declarar “ya estuvo” puede recibir competencia bastante seria.
Relacionado con este tema: la sección que prácticamente se nombró sola
Obviamente en California Leaf existe una categoría llamada Monchis.
No necesitábamos veinte juntas de branding para llegar a ese nombre. 😂
Dentro puedes encontrar diferentes dulces y botanas para acompañar esos momentos en los que tu cerebro de repente desarrolla opiniones muy fuertes sobre qué debería estar comiendo.
Una opción actual son las CHIPS FUEGO 42G, una presentación individual de papas crujientes con chile y limón.
El formato de 42 g también tiene algo útil para este contexto:
ya viene en una porción individual en lugar de obligarte a negociar directamente con una bolsa familiar.
Picante, limón, crunch y cero necesidad de inventar una receta a las once de la noche. 🌶️
Así que sí: hay ciencia detrás del monchis
Esa necesidad repentina de revisar absolutamente todo lo comestible de tu casa no apareció de la nada.
El THC puede interactuar con el sistema endocannabinoide y con receptores CB1 involucrados en mecanismos relacionados con apetito y recompensa.
Además, diferentes estudios han observado que puede aumentar el deseo por ciertos alimentos, la motivación por comer y el consumo de comida en algunas personas.
Eso no significa que todos experimenten los monchis igual.
Ni que aparezcan cada vez.
Pero sí significa que existe una explicación bastante más interesante que:
“porque sí da hambre”.
Conclusión
Los monchis son uno de esos momentos donde cultura popular y ciencia terminan encontrándose.
El THC puede modificar sistemas relacionados con el apetito, hacer que ciertos alimentos resulten más atractivos y aumentar temporalmente la motivación por comer.
Por eso una botana normal puede convertirse de repente en:
la mejor decisión gastronómica que has tomado en tu vida.
Probablemente mañana vuelva a ser solo una bolsa de papas.
Pero esta noche...
esta noche tiene cinco estrellas. ⭐🌿